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En los últimos años la forma de entender la música popular ha sufrido un cambio espectacular, sobre todo por la irrupción de Internet. Para entender esta evolución hablamos con Ramir Martínez, productor e ingeniero de sonido y profesor de Sonido, Producción de Música Electrónica y Live Performance en Microfusa

 

Ramir forma parte del cuerpo docente de Microfusa desde 1993 en las áreas de Sonido, Producción de Música Electrónica y Live Performance. Pero también tiene una intensa carrera artística que inició en el año 1995 liderando diversas bandas de pop y rock electrónico entre las que destacan grupos como Groove Crew, Mandalas o los más recientes Kulyela o Monocrom! Como productor e ingeniero de sonido ha trabajado para grupos como Facto Delafé y Las Flores Azules, Love Of Lesbian o Mishima, y ha sido el máximo responsable del sello Tsunami Music durante una década. Un bagaje que le da la suficiente perspectiva para analizar la evolución de la música popular a lo largo de estos últimos años.

 

¿Qué es lo que más ha cambiado en la música en estos últimos años? Para ti, ¿cuál es el desencadenante?

Si empezamos por el tema del consumo, un tema al que va aparejado el de la distribución, el gran cambio ha sido Internet. La música ya no se vende en las tiendas. Del soporte físico: del vinilo, del CD, de tener que ir a la tienda y encontrar el disco, de encargarlo si no lo encontrabas, de buscar tiendas especializadas o de los viajes que los DJs hacían al extranjero para encontrar sus vinilos hemos pasado a que, en la actualidad, la música se distribuye por la red. Y esto ha representado un cambio muy bestia.

Paralelamente, teníamos el fenómeno de la piratería. El soporte físico tenía un coste, la música era muy cara y era muy habitual grabar discos de vinilo en cintas de cassette. Pero Internet lo ha cambiado todo. La música se puede comprar a distancia en plataformas de distribución digital como Amazon o Rakuten que permite la distribución de soporte físico a distancia y en las que puedes encontrar cualquier cosa y a un precio razonable.

Y no sólo eso. Además ya no es necesario el soporte físico. Ya no es necesario ni el vinilo ni el CD. Sólo necesitas un soporte multimedia: un ordenador, un reproductor multimedia mp3, móviles, tablets, asistentes virtuales… Tienes la posibilidad de escuchar tu música en cualquier dispositivo y en cualquier lugar. De hecho, tenemos a toda una generación nacida en este siglo XXI que ya ha crecido con todo este sistema y que nunca han tenido contacto con el soporte físico, nunca lo han conocido. Y, en realidad, han terminado por ver la música como algo gratuito que no es necesario comprar.

Y este es otro tema importante en el que el mundo de la música también ha cambiado. El formato físico ha desaparecido. Sigue existiendo la venta de mp3 que te puedes descargar, los DJs han pasado de comprar vinilos a descargarse la música que pinchan de sitios como Beatport o Juno. Y tienes el streaming con plataformas como Spotify que nos permiten acceder a sus contenidos.

evolucion musical discos de vinilo

¿Y las consecuencias éticas y morales?

Por supuesto todos estos cambios conllevan consecuencias éticas y morales. Es evidente que si no hay retorno no queda más remedio que producir gratuitamente y hay que buscar formas alternativas de costear las grabaciones. ¿Cómo? Con conciertos, por ejemplo.

Otra opción la encontramos en las plataformas de streaming que ponen condiciones que permiten monetizar las grabaciones. Hay que decir que se necesitan grandes volúmenes de tráfico en la página web donde esté colgada la música, así que en la práctica solo los artistas con mayor proyección pública pueden beneficiarse de ello.

 

¿Ha cambiado también la cultura musical?

Por un lado, con el acceso a Internet tienes a tu alcance millones de piezas musicales. Tienes la oportunidad de ampliar fácilmente tu base musical. Pero por otro lado, precisamente por eso es complicadísimo, porque hay muchísima oferta musical para escuchar. Puedes buscar, pero hay tantas posibilidades que al final acabas moviéndote siempre por los tipos de música similares a los que ya escuchas o los que te recomiendan tus amigos y es difícil ir mucho más allá.

Una consecuencia de todo este proceso lo vemos en los recomendadores de las plataformas de streaming. Te sugieren piezas nuevas según un algoritmo que calcula tus recomendaciones en base a lo que tú escuchas. De esta manera si, por ejemplo, tú escuchas punk rock y estás escuchando los Sex Pistols te recomendará The Clash y The Dammed. Es decir, si no te buscas la vida por tu cuenta siempre te quedas en lo mismo, y si siempre escuchas lo mismo no tienes ninguna opción de salir del sistema. De esta manera, los algoritmos de recomendaciones siempre siguen tus gustos y nunca te permiten evolucionar.

De esta forma se crea una paradoja: por un lado tenemos acceso a millones de opciones, pero por otro lado es muy difícil salir de donde estás siempre. Aunque en realidad eso no es un problema si eres activo musicalmente.

evolucion musical formato digital

Actualmente cualquier puede subir su música a la red, ¿qué opinas?

Ciertamente se ha generalizado el acceso de la música para todo el mundo. Cualquier puede subir su obra a una plataforma. Incluso puedes hacerlo con pocos recursos. Lo único a tener en cuenta es que la calidad de la pieza será la que tenga en origen. Pero la ventaja es que no habrá un problema de recursos en la distribución. El problema real es que existen tantas propuestas en la red que al final pueden quedar sepultadas otras realmente interesantes.

Porque el hecho de que puedas subir un tema a Internet no significa que ese escaparate sea real, que las opciones de que todo el mundo vaya a escucharte sean reales. Tienes que buscar grupos específicos a los que van dirigidos tu música y promocionarla entre ellos. De hecho, en la actualidad, el éxito depende más de la promoción que de la producción.

En el pasado tenía mucha importancia el contexto en el que se hacía música. Tanto si jugabas en la liga nacional, la regional o a nivel de tu ciudad, la producción era muy importante. Y empezabas concentrándote en tu ambiente. Empezabas en tu entorno más cercano e ibas ampliando tu base de fans de abajo hacia arriba.

Ahora todo ha cambiado. En cuanto cuelgas tu obra en Internet juegas en todo el mundo. Pero a cambio tienes que esforzarte mucho para llegar a todos. Y la clave es la promoción, exactamente igual que hace unas décadas o igual que en otros mercados: tienes que hacer anuncios, campañas, etc.


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